ANTOLOGIA DE LA POESIA SURREALISTA ALDO PELLEGRINI PDF

La poesa debe ser hccha por todos. LAuTRAMoNT En comienza a llamar la atencin en Francia un grupo de artistas que se dicen militantes de un nuevo movimiento al que designan con el nombre de surrealismo. Este pequeo grupo de artistas habra de ejercer considerable influencia en el arte de este siglo. Estos artistas, en su mayora poetas, se agrupaban alrededor de la revista de vanguardia "Littrature", y hacia el ao cons- tituiran ya un ncleo relativamente numeroso, que funda un rgano exclusivo de ese movimiento: "La Rvolution Surralis- te", realizando simultneamente un amplio programa de agita- cin. Lo curioso en ellos era que no hablaban preferentemente de literatura y de arte, sino que proclamaban la necesidad de cambiar la vida, y se proponan cuestiones sobre el hombre y la condicin humana que parecan trascender del mbito habitual del arte. Ms que de artistas, hacan el papel de agitadores, y en ellos pareca mezclarse lo poltico y lo filosfico con lo potico, al mismo tiempo que un curioso espritu de investigacin se una a un afn por la aventura y el escndalo.

Author:Maugrel Malazilkree
Country:Martinique
Language:English (Spanish)
Genre:Life
Published (Last):4 February 2005
Pages:377
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La poesa debe ser hccha por todos. LAuTRAMoNT En comienza a llamar la atencin en Francia un grupo de artistas que se dicen militantes de un nuevo movimiento al que designan con el nombre de surrealismo. Este pequeo grupo de artistas habra de ejercer considerable influencia en el arte de este siglo. Estos artistas, en su mayora poetas, se agrupaban alrededor de la revista de vanguardia "Littrature", y hacia el ao cons- tituiran ya un ncleo relativamente numeroso, que funda un rgano exclusivo de ese movimiento: "La Rvolution Surralis- te", realizando simultneamente un amplio programa de agita- cin.

Lo curioso en ellos era que no hablaban preferentemente de literatura y de arte, sino que proclamaban la necesidad de cambiar la vida, y se proponan cuestiones sobre el hombre y la condicin humana que parecan trascender del mbito habitual del arte.

Ms que de artistas, hacan el papel de agitadores, y en ellos pareca mezclarse lo poltico y lo filosfico con lo potico, al mismo tiempo que un curioso espritu de investigacin se una a un afn por la aventura y el escndalo. Estos jvenes haban surgido en el clima de los movimientos de vanguardia que conmovieron los principios estticos en los comienzos del presente siglo: en Francia, los cubistas en las ar- tes plsticas, y el movimiento paralelo en literatura, encabezado por Apollinaire, Reverdy, Cendrars y otros; en Alemania, el expresionismo literario y plstico, y en Italia, el futurismo.

Pero lo que en estos movimientos constituy una ruptura simplemente formal con normas estticas pasadas, en ellos fue fundamento I3 de una actividad creadora totalmente distinta y de una nueva concepcin del mundo, del hombre, y de los medios de expresin. Este cambio tuvo sus verdaderas races en el movimiento da- dasta, del cual formaron parte casi todos los surrealistas de la primera hora.

El dadasmo, surgido a raz de la gran crisis es- piritual que promovi la primera guerra mundial, se elev co- mo una voz de protesta contra una cultura y un sistema de valores que finalmente conduca a la guerra y a la autodestruc- cin. El dadasmo signific una ruptura absoluta con los prin- cipios vigentes, en grado tal, que no slo lleg a negar el arte y la literatura del pasado, sino que cuestion la esencia y la ra- zn fundamental de todo arte, afirmando la caducidad esencial de cualquier forma de expresin artstica.

Pero este movimiento juvenil, totalmente negador, sent las bases de nuevos princI- pios creadores, de una verdadera esttica revolucionaria, que se- ra continuada por los surrealistas.

En estas nuevas experiencias estticas se parta prcticamente de cero: la nica norma acep- tada fue la de la libertad total. Se iniciaba as un arte sin cnones. Lo que constituy la novedad de este movimiento fue la creencia de que el arte no tiene una funcin en s, sino que es un modo de expresi m de lo vital en el hombre. Para ellos arte y vida forman una unidad. Pero esa unidad no se establece con una vida abstracta, sino con la vida concreta del hombre.

Algunos movimientos artsti- cos que precedieron al surrealismo proclamaron la ruptura con el pasado e intentaron fijar el arte en t-ininos del presente, pre- tendiendo reflejar lo que realmente preocupa al hombre de hoy. En el futurismo, por ejemplo, su aparente acento sobre la vida concreta fue slo exterior, mejor dicho, superficial; tom del presente nicamente un elemento anecdtico, la velocidad, y no se interes por los problemas realmente humanos.

La preocu- pacin fundamental de los surrealistas fue siempre el hombre concreto: su necesidad de realizarse y de conocer, sus deseos, sus sueos, sus pasiones, su mundo anmico profundo, su afn de trascender, su ansia de autenticidad frente a una sociedad ar- tificial, regida por normas ticas y sociales absurdas, frente a una sociedad mecanizada e hipcrita, con valores arbitrarios y falsos. El surrealismo es esen- cialmente revolucionario y aspira a transformar la vida y la con- dicin del hombre.

Al destacar de tal modo los problemas esenciales del hombre, los surrealistas no slo se consideraron fuera de la literatura y del arte sino que manifestaron el ms abierto desprecio por quie- nes buscaban en esas actividades el sentido de la vida. Es un grito del espritu que se vuelve hacia s mismo decidido a pul- verizar desesperadamente sus trabas".

Esta declaracin lleva la firma de todos los componentes del grupo surrealista en ese momento, entre ellos, Aragon, Artaud, Breton, Crevel, Desnos, Eluard, Leiris, Prer, Queneau y Soupaulr.

El surrealismo no acepta, pues, el arte como un fin en s, tampoco el arte comprometido en el sentir habitual en funcin de la defensa de intereses particulares de cualquier gnero.

El arte slo se comprende en funcin del hombre en su acepcin ms lata, de la unidad hombre que necesita realizarse como hombre. Todo lo que el surrealismo piensa del arte se resume en su concepcin de la omnipotencia de la poesa.

La poesa constituye el ncleo vivo de toda manifestacin de arte y ella le da su ver- dadero sentido. Pero la poesa no es para los surrealistas un ele- mento decorativo, o la bsqueda de una abstracta belleza pura: es el lenguaje del hombre como esencia, es el lenguaje de lo inexpresable en el hombre, es conocimiento al mismo tiempo que manifestacin vital, es el verbo en su calidad de sonda lanzada hacia lo profundo del hombre.

Puede leerse completa en : Maurice Nadcau: Documents surralistes, pg. I5 El canto por el canto en s no existe ni siquiera en los pja- ros. El canto es objetivacin del deseo, del amor, del gozo de vivir, del odio, de la clera, de la desesperacin, de la angustia del destino y de la muerte; todo lo que en el vivir es apasionado y ardiente, la poesa lo convierte en vivencia que se objetiva, en objeto tan palpitante y ardiente como la vida misma.

La poesa no es explicacin de lo que pasa en el hombre, es parte viviente del hombre que se desprende para hacerse objetiva y concreta, es algo que trasciende de los lmites del hombre como individuo.

A veces esa vida que se arranca para entregarse como poesa, se convierte en un verdadero estallido en el que participa -con todos los riesgos de desintegracin- la totalidad del ser; as die- ron poesa Artaud, Daumal, Gilbert-Lecomte, Duprey. La obsesin de lo vital y la defensa del hombre como algo que debe realizarse, no es exclusiva del surrealismo.

En Nietzs- che, la afirmacin de la vida y el hombre, constituye la base de toda su filosofa. En algunos de los ms grandes escritores con- temporneos, o. Lawrence, Henry Miller y, en Francia, Georges Bataille vinculado ste con los surrealistas en un co- mienzo , se afirma la vida por una exaltacin de lo ertico que llega a adquirir verdadero carcter metafsico.

Lo ertico, para ellos, proclama la dignidad de la vida inmediata, libre, en conso- nancia con la alta jerarqua del deseo. Este inters por lo vital se convierte en verdadera reaccin de defensa contra las formas de vida modernas, deshumanizadas, dominadas por las exigencias de la tcnica y por una estructura social que tiende a anular todo lo autnticamente humano.

Los surrealistas as como los escri- tores mencionados defienden una concepcin sagrada de la vi- da, en oposicin a la sordidez en que est sumida la existencia del hombre actual. Oponen la libertad del mundo anmico vital trmino ste ms explcito que el de irracional a los esquemas rgidos, estandarizados de la razn.

Los surrealistas emprenden su lucha contra una moral absurda, producto de una religin petrificada en dogmas, que tiende a desvalorizar al hombre y 10 que hay en l de especficamente humano, en nombre de mitos extrahurnanos; de ah el inters que demostraron muchos de ellos I6 por las religiones orientales, de esencia antropocntrica, tales co- mo el budismo especialmente en su corriente ms vital: el zen , en oposicin a las religiones teocntricas occidentales, y tambin por las concepciones ocultistas que aceptan un sentido mgico en las relaciones entre el hombre y el cosmos.

La importancia acordada a la imaginacin, al mundo fants- tico y al de los sueos, pudo hacer creer que el surrealismo sig- nificaba un modo de evadirse de la vida. Todo lo contrario; aca- bamos de ver cmo el surrealismo constituye una voluntad de penetracin en la vida, de confundirse con eita, de explorar todas sus posibilidades y liberar todas sus potencias.

Todo lo que el surrealista considera esencial en el hombre -y por lo tanto, en su lenguaje, la poesa- se resume en los trmi- nos de la libertad, el amor, lo maravilloso. Los surrealistas pretenden que la poesa es el camino que li- hera al hombre. Tal idea no es nueva ni exclusiva de ellos. Ya Hegel en su "Enciclopedia de las ciencias filosficas" haba di- cho: "El arte suministra la purificacin del espritu de servi- dumbre".

Desde los comienzos del movimiento, los surrealistas sealaron la importancia que la idea de libertad tena para ellos. Breton deca en en el "Primer Manifiesto del Surrealismo": "La palabra libertad es lo nico que todava me exalta. Puede decirse que gracias a esa funcin liberadora, la poesa adquiere para los surrealistas la importancia desmesurada, excep- cional, que siempre le han dado. Ella prepara la libertad integral del hombre y como comienzo exige sacudirse todos los dogmas que oprimen; en primer trmino el dogma de la omnipotencia de la razn.

La liberacin del hombre debe comenzar por la liberacin es- piritual, y para ello Breton aconseja un procedimiento de ndole estrictamente potica: "el vertiginoso descenso en el interior del espritu". Afirmando el principio de libertad, toda poesa -como dice Ren Crevel- incluye un espritu de revuelta, pues ella incita a romper las cadenas que atan al ser a la roca convencional.

Con igual claridad, Breton y Eluard, en sus "Notas sobre la poesa", afirman que "el lirismo es el desenvolvimiento de una protesta". El surrealismo es una mstica de la revuelta. Revuelta del artis- ta contra la sociedad convencional, su estructura fosilizada y su falso sistema de valores; revuelta contra la condicin humana, mezquina y srdida.

El artista resulta as el paladn del hombre en su ardiente protesta contra el mundo; la protesta del hombre sometido a coerciones por quienes detentan el poder y preten- den hacerle aceptar esas coerciones como el orden natural. El surrealismo aparece como una sistematizacin del disconfor- mismo. Lo que se denomina espritu burgus, con todas sus normas y principios inamovibles, es el blanco predilecto de los surrealis- tas.

Pero la palabra burgus supera para ellos el simple signo del filistesmo de una clase. Esta actitud del surrealismo, esta crtica agresiva y despiadada a las normas vigentes, tiende a producir una profunda alteracin en la escala de valores, tanto en lo tico como en lo cultural, y no hay duda de que ha influido en la actitud del hombre de hoy, en la medida en que los hombres de cualquier poca sufren la influencia de la visin del mundo que ofrecen sus artistas.

Quizs sea necesario insistir que la defensa de los valores hu- manos mediante la poesa no es nueva y que, en alguna medida es visible en los poetas autnticos de todos los tiempos: aparece en Dante, en Villon, en Blake, en Swift en cuanto pertenece a la poesa por su humor negro y sus creaciones fantsticas , se acenta en los romnticos, y encuentra sus grandes rebeldes a partir de Baudelaire, especialmente en Rimbaud y Lautramont, verdaderos dioses lares del surrealismo.

En realidad, en toda ver- dadera poesa est latente o manifiesta una protesta del hombre contra su condicin. El amor es para los surrealistas la pasin que exalta todos los mecanismos de la vida, aquella en que la funcin de vivir ad- quiere todo su sentido.

Ellos ven en el amor la unin de lo fsico la vida inmediata con lo metafsico: es al mismo tiempo cum- plimiento y trascendencia. De este modo se establece una fusin entre el concepto romntico del amor sublime y e!

La libertad y el amor son los pilares de la concepcin surrea- lista de! El amor no se opone a la libertad: ambos son trminos intercambiables "La libertad o el amor" es el ttulo de uno de los libros ms conocidos de Desnos ; ambos se con- dicionan mutuamente: no hay amor sin libertad, no hay libertad sin amor. El amor es el reto del hombre a todas las fuerzas ne- gativas que tienden a aislarlo. Su sentido es la lucha contra la soledad. Mediante el amor trasciende e! El tema del amor tema a veces invisible pero que llena de contenido ertico las imgenes del poema es fundamental en toda la poesa surrealista y llega a ser dominante en la obra de Eluard y en parte importante de la de Desnos, En la reciente poesa de Joyce Mansour se manifiesta la fusin entre e!

Lo maravilloso expresa la tendencia del hombre a realizarse en pos de un arquetipo ideal, y ese arquetipo est dado en la unidad del mundo en que vivimos". Lo maravilloso no consti- tuye una negacin de la realidad sino la afirmacin de la am- plitud de lo real, que abarca el mundo visible aquel que tiene acceso a nuestros sentidos y el mundo invisible.

La poesa su- merge al hombre en ese mundo total -visible e invisible- al cual alude lo maravilloso. Pero la fuente primera de lo maravi- lloso es la vida misma, y la poesa es, ante todo, expresin de ese asombro de vivir. Pero no debe ser slo expresin, debe llegar a ser parte de la vida -con todo lo que tiene sta de tumultuoso e imprevisible-, impulsada por una energa motora: el amor, mar- chando por un camino no trazado: la libertad. Pero la poesa tiene todava una funcin muy importante que no han descuidado los surrealistas: al descubrir al hombre lo recndito de su espritu, al intentar objetivarlo mediante el len- guaje, la poesa no slo se convierte en mecanismo de liberacin sino que resulta mtodo de conocimiento.

La poesa como fuente de conocimiento se basa en la creencia de que los poderes del espritu pueden ir ms all del mundo de lo aparente. El conocimiento que ofrece el poeta es un conocimiento de tipo muy especial, es un conocimiento "iluminador". El poeta ilumina de golpe las zonas oscuras del ser y al penetrar con su luz en la profundidad del espritu, en su zona de nacimiento, no slo nos revela al hombre esencial, sino que descubre all los lazos secretos que lo unen al mundo que lo rodea y del cual forma parte.

Encuentra el punto de conjuncin entre el indivi- duo y el universo, y, por extraa paradoja, al sumergirse en lo ms secreto y personal, descubre, de pronto, la zona impersonal, la que es comn a todos los hombres, la que es comn a los hom- bres y su universo. Este modo de conocer del poeta es no racional para no em- plear el trmino equvoco de irracional y correspondera lla- marlo "esencial".

Los mecanismos esquemticos que usa la razn conforman un sistema de elementos deformados y convencio- nales, y constituyen barreras que impiden el acceso a lo ms pro- fundo. Ser poeta surrealista consiste -como explica Bretn en el "Primer Manifiesto del Surrealismo"- en "eliminar el control de la razn", y en abrir la puerta-trampa de este stano profun- do que constituye la morada fundamental del espritu.

All des- cubrimos al hombre en su peculiaridad ltima y al mismo tiem- po en su trascendencia, en su salida, en su contacto directo con el cosmos, en su unidad universal. Ese conocimiento es de especie claramente vital. Nietzsche deca: "De todo lo que se escribe, slo me interesa lo que se escribe con la propia sangre. Escribe con la sangre y as aprenders que la sangre es espritu. Slo cuando ha circulado por las arterias, el conocimiento se hace verdaderamente humano, y el poeta tiene el don de transmitirlo.

El momento inicial de todo nuevo camino en el terreno de la ciencia es siempre una iluminacin en estado puro, y tiene el mismo sentido que la creacin potica. En su funcin de conocer, el poeta surrealista toma siempre la actitud de la inocencia primordial.

Por eso los dolos de los surrealistas son los poetas nios: Rimbaud y Lautramont, Esta actitud de inocencia hace al poeta notablemente receptivo a lo desconocido. Pero no es simple receptividad sino, verdadera avi- dez por lo desconocido lo que lo caracteriza. Esta navegacin por lo desconocido hace que la poesa surrealista tenga un pe- culiar carcter de aventura.

La poesa se desenvuelve as como una gran aventura, como una familiaridad con lo desconocido. Esa sed de lo desconocido aclara la preferencia de los surrealis- tas por los valores de lo oculto que para ellos tiene las caracte- rsticas de ardiente, excepcional, elevado frente a los valores de lo aparente que equivale a fro, trivial, inferior.

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Aldo Pellegrini

La poesa debe ser hccha por todos. LAuTRAMoNT En comienza a llamar la atencin en Francia un grupo de artistas que se dicen militantes de un nuevo movimiento al que designan con el nombre de surrealismo. Este pequeo grupo de artistas habra de ejercer considerable influencia en el arte de este siglo. Estos artistas, en su mayora poetas, se agrupaban alrededor de la revista de vanguardia "Littrature", y hacia el ao constituiran ya un ncleo relativamente numeroso, que funda un rgano exclusivo de ese movimiento: "La Rvolution Surraliste", realizando simultneamente un amplio programa de agitacin. Lo curioso en ellos era que no hablaban preferentemente de literatura y de arte, sino que proclamaban la necesidad de cambiar la vida, y se proponan cuestiones sobre el hombre y la condicin humana que parecan trascender del mbito habitual del arte. Ms que de artistas, hacan el papel de agitadores, y en ellos pareca mezclarse lo poltico y lo filosfico con lo potico, al mismo tiempo que un curioso espritu de investigacin se una a un afn por la aventura y el escndalo.

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