BIOGRAFIA DE DAVID BRAINERD PDF

Brainerd preaching in the open-air to Native Americans. He was orphaned at the age of fourteen, as his father died in at the age of forty-six and his mother died five years later. At the age of nineteen, he inherited a farm near Durham , but did not enjoy the experience of farming and so returned to East Haddam a year later to prepare to enter Yale. In his second year at Yale, he was sent home because he was suffering from a serious illness that caused him to spit blood. It is now believed that he was suffering from tuberculosis , the disease which would lead to his death seven years later. When he returned in November , tensions were beginning to emerge at Yale between the faculty staff and the students as the staff considered the spiritual enthusiasm of the students, which had been prompted by visiting preachers such as George Whitefield , Gilbert Tennent , Ebenezer Pemberton and James Davenport , to be excessive.

Author:Yozshurg Mojas
Country:Saudi Arabia
Language:English (Spanish)
Genre:Art
Published (Last):16 December 2006
Pages:59
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ISBN:770-8-31228-549-6
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Era tarde y el sol ya declinaba hasta desaparecer en el horizonte, cuando el viajero, cansado por el largo viaje, divisу las espirales de humo de las hogueras de los indios pieles rojas. Despuйs de apearse de su caballo y amarrarlo a un бrbol, se acostу en el suelo para pasar la noche, orando fervorosamente.

Sin que йl se diera cuenta, algunos pieles rojas lo siguieron silenciosamente, como serpientes, durante la tarde. Ahora estaban parados detrбs de los troncos de los бrboles para desde allн contemplar la escena misteriosa de una figura de rostro pбlido, que sуlo, postrado en el suelo, clamaba a Dios. Los guerreros de la villa decidieron matarlo sin demora, pues decнan que los blancos les daban agua ardiente a los pieles rojas para embriagarlos y luego robarles las cestas, las pieles de animales, y por ъltimo, adueсarse de sus tierras.

Pero despuйs que rodearon furtivamente al misionero, que postrado en el suelo oraba, y oyeron como clamaba al Gran Espнritu, insistiendo en que les salvase el alma, ellos se fueron, tan secretamente como habнan venido. Al dнa siguiente el joven, que no sabнa lo que habнa sucedido a su alrededor la tarde anterior mientras oraba entre los бrboles, fue recibido en la villa en una forma en que йl no esperaba.

En el espacio abierto entre los Wigwams barracas de pieles , los indios rodearon al joven, quien con el amor de Dios ardiйndole en el alma, leyу el capitulo 53 de Isaнas. Mientras predicaba, Dios respondiу a su oraciуn de la noche anterior y los pieles rojas escucharon el sermуn con lбgrimas en los ojos. Ese joven, rostro pбlido se llamaba David Brainerd. Naciу el 20 de abril de Su padre falleciу cuando David tenнa nueve aсos de edad, y su madre, que era hija de un predicador, falleciу cuando йl tenнa catorce aсos.

Sentн en mi alma un profundo amor ardiente hacia todos mis semejantes y anhelaba que ellos pudiesen gozarlo mismo que yo gozaba. Estaba tan flaco que hasta tuve algunas hemorragias. Me sentн muy cerca de la muerte, pero Dios renovу en mн el reconocimiento y el gusto por las cosas divinas. Anhelaba tanto la presencia de Dios, asн como liberarme del pecado, que al mejorar, preferнa morir a tener que volver al colegio y alejarme de Dios…!

OH, una hora con Dios excede infinitamente a todos los placeres del mundo! El tenнa la costumbre cada dнa de escribir una relaciуn de los acontecimientos mбs importantes de su vida ocurridos durante el dнa. Y es por esos diarios que escribiу para leerlos ъnicamente йl y no para publicarlos, que hemos llegado a enterarnos de su vida нntima, de profunda comuniуn con Dios. Los pocos pбrrafos que ofrecemos a continuaciуn son sуlo muestras de lo que escribiу en muchas pбginas de su diario, y exponen algo de su lucha con Dios en la йpoca que se preparaba para el ministerio.

Entonces clamй a Dios, pidiйndole que me purificase de mi extrema inmundicia. Despuйs, la oraciуn adquiriу un valor precioso para mн. Me ofrecн con gozo para pasar los mayores sufrimientos por la causa de Cristo, aunque me desterraran entre los paganos, con tal de poder ganar sus almas.

Entonces Dios me concediу el espнritu de luchar en oraciуn por el reino de Cristo en el mundo. Muy temprano en la maсana me retirй para la floresta y se me concediу fervor para rogar por el progreso del reino de Cristo en el mundo.

Al mediodнa aъn combatнa, en oraciуn a Dios, y sentнa el poder del amor divino en la intersecciуn. A la maсana siguiente sentн poder para interceder por las almas inmortales y por el progreso del reino del querido Seсor y Salvador en el mundo… Esa misma tarde Dios estaba conmigo de verdad.

El me permitiу agonizar en oraciуn hasta quedar con la ropa empapada de sudor, a pesar de encontrarme a la sombra y de que soplaba una brisa fresca. Sentнa mi alma extenuada grandemente por la condiciуn del mundo: me esforzaba por ganar multitudes de almas. Me sentнa mбs afligido por los pecadores que por los hijos de Dios. Sin embargo, anhelaba dedicar mi vida clamando por ambos. Al anochecer, el Seсor me visitу maravillosamente durante la oraciуn; sentн mi alma angustiada como nunca…sentн tanta agonнa que sudaba copiosamente.

Yo anhelaba sentir mбs y mas compasiуn por ellas. Esto me contrariу y abandonй toda esperanza de trabar amistad con el mundo. Me retirй para un lugar oculto en la Floresta y presentй el caso al Seсor.

Hoy por la maсana orй en casi todos los lugares por donde anduve, y despuйs de despedirme de mis amigos, iniciй el viaje hacia donde viven los indios. Lleguй a saber que se consigue mбs mediante el contacto cotidiano con Dios que por medio de las predicaciones. Me retirй y con toda mi alma pedн misericordia, pero sin sentir ningъn alivio.

Me dolнa el alma al pensar que he vivido tan poco para la gloria de Dios. Pasй el dнa solo en la floresta derramando mis quejas delante del Seсor. Cerca de las nueve salн para orar en el bosque.

Despuйs del mediodнa percibн que los indios estaban preparбndose para una fiesta y una danza…Durante la oraciуn sentн el poder de Dios y mi alma extenuada como nunca antes. Sentн tanta agonнa e insistн con tanta vehemencia que al levantarme solo pude andar con dificultad. El sudor me corrнa por el rostro y por el cuerpo. Me di cuenta de que los pobres indios se reunнan para adorar demonios y no a Dios; ese fue el motivo por el cual clamй a Dios que se apresurase a frustrar la reuniуn idуlatra.

Asн pasй la tarde, orando sin cesar, implorando el auxilio divino para no confiar en mi mismo. Lo que experimentй mientras oraba fue maravilloso. Me parecнa que no habнa nada de importancia en mн a no ser santidad de corazуn y vida, y el anhelo por la conversiуn de los paganos a Dios. Todas mis preocupaciones se desvanecieron, mis recelos y mis anhelos todos juntos me parecнan menos importantes que el soplo del viento.

Anhelaba que Dios adquiriese para sн un nombre entre los paganos y le hice mi apelaciуn con la mayor osadнa, insistiendo que йl reconociese que esa serнa mi mayor alegrнa. En efecto, a mн no me importaba dуnde o cуmo vivнa, ni las fatigas que tenнa que soportar, con tal que pudiese ganar almas para Cristo. En esa forma continuй implorando toda la tarde y toda la noche. Al insistir con los indios para que abandonasen la danza, estos en vez de matarlo, desistieron de la orgнa y escucharon su sermуn por la maсana y por la tarde.

Despuйs de sufrir como pocos sufren, despuйs de esforzarse de noche y de dнa, despuйs de pasar innumerables horas en ayuno y oraciуn, despuйs de predicar la palabra a tiempo y fuera de tiempo, por fin se abrieron los cielos y cayу el fuego.

Disertй a la multitud extemporбneamente sobre Isaнas Con todo eso Jehovб quiso quebrantarlo. Muchos de los oyentes entre la multitud de tres a cuatro mil personas quedaron conmovidos, al punto que se escuchу un gran llanto como el llanto de Adradimуn. En la maсana les prediquй a los indios de donde nos hospedamos. Muchos se sintieron conmovidos y, al hablarles acerca de la salvaciуn de su alma, las lбgrimas les corrнan abundantemente y comenzaron a sollozar y a gemir.

Por la tarde volvнa al lugar donde acostumbraba predicarles; me escucharon con la mayor atenciуn casi hasta el fin. La mayorнa no pudo contenerse de derramar lбgrimas ni de clamar con amargura. Cuanto mas les hablaba del amor y la compasiуn de Dios, que llegу a enviar a su propio hijo para que sufriera por los pecados de los hombres, tanto mбs aumentaba la angustia de los oyentes. Fue para mн una sorpresa notar como sus corazones parecнan traspasados por el tierno y conmovedor llamado del evangelio, antes de que yo profiriese una ъnica palabra de terror.

Un gran poder acompaсaba a la palabra y hubo una marcada convicciуn entre el auditorio; sin embargo, esta no fue tan generalizada como el dнa anterior. De todas maneras la mayorнa de los oyentes se sintieron muy conmovidos y profundamente angustiados; algunos no podнan caminar, ni estar de pie, y caнan al suelo como si tuviesen el corazуn traspasado y clamaban sin cesar pidiendo misericordia…Los que habнan venido de lugares distantes, luego quedaron convencidos por el Espнritu de Dios.

Habнa mucha convicciуn visible entre los oyentes mientras yo predicaba; pero despuйs, al hablarles en forma particular a algunos que se mostraban conmovidos, el poder de Dios descendiу sobre el auditorio como un viento recio que soplaba y barriу todo de una manera espectacular.

Me quedй en pie, admirado por la influencia de Dios que se apoderу casi totalmente del auditorio. Parecнa, mбs que cualquier otra cosa, la fuerza irresistible de una gran corriente de agua, o un diluvio creciente, que derrumbaba y barrнa todo lo encontraba a su paso. Casi todos los presentes oraban y clamaban pidiendo misericordia, y muchos no podнan permanecer en pie.

La convicciуn que cada uno sentнa era tan grande que parecнan ignorar por completo a las personas que estaban a su alrededor, y cada uno continuaba orando y rogando por sн mismo. Entonces recordй a Zacarнas porque habнa un gran llanto como el llanto de Hadadrimуn, pues parecнa que cada uno lloraba aparte.

Para transmitirles directamente al corazуn el mensaje de Dios tenнa que encontrar a alguien que le sirviese de interprete. Pasaba dнas enteros simplemente orando para que viniese sobre йl el poder del Espнritu Santo con tanto vigor que esa gente no pudiese resistir el mensaje.

Cierta vez tuvo que predicar valiйndose de un intйrprete que estaba tan embriagado que casi no podнa mantenerse en pie; sin embargo, decenas de almas se convirtieron por ese sermуn. A veces andaba de noche perdido en el monte, bajo la lluvia y atravesando montaсas y pantanos.

De cuerpo endeble, se cansaba en sus viajes. Tenнa que soportar el calor del verano y el intenso frнo del invierno. Pasaba dнas seguidos sufriendo hambre. Ya comenzaba a sentir quebrantada su salud. En ese tiempo estuvo a punto de casarse su novia fue Jerusha Edwards, hija de Jonathan Edwards y establecer un hogar entre los indios convertidos, o regresar y aceptar el pastorado de una de las iglesias que lo invitaba.

Pero el se daba cuenta de que no podнa vivir, por causa de su enfermedad, mбs de uno o dos aсos, y entonces resolviу arder hasta el fin. Pasarй hasta los ъltimos momentos de mi vida en cavernas y cuevas de la tierra, si eso sirve para el progreso del reino de Cristo. Anhelaba ser una llama de fuego que ardiera cada momento en el servicio divino y edificar el reino de Dios, hasta el ъltimo momento, el momento de morir. Entonces sus misterios me serбn revelados!

Cуmo anhelo estar con Dios y postrarme ante йl. OH que el redentor pueda ver el fruto de la aflicciуn de su alma y quedar satisfecho.

Despuйs de ese acontecimiento la novia de Brainerd, Jerusha comenzу a marchitarse como una flor, y cuatro meses despuйs fue a morar tambiйn en la ciudad celeste. A un lado de su tumba estб la tumba de David Brainerd, y del otro lado, la de su padre, Jonathan Edwards. Sin embargo, a pesar de su debilidad fнsica tan grande, hizo mucho mбs de lo que la mayorнa de los hombres hacen en setenta aсos. Su biografнa, escrita por Jonathan Edwards, y revisada por Juan Wesley, tuvo mбs influencia sobre la vida A.

Gordon que ningъn otro libro, excepto la Biblia. Guillermo Carey leyу la historia de su obra y consagrу su vida al servicio de Cristo en las tinieblas de la india. Roberto McCheyne leyу su diario y pasу su vida entre los judнos. Enrique Martнn leyу su biografнa y se entregу por completo para consumirse en un periodo de seis aсos y medio, en el servicio de su Maestro, en Persia.

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David Brainerd

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