CUENTOS MALEVOLOS PDF

Cuentos malvolos de Clemente Palma Por M. Palma, con la publicacin de Cuentos malvolos 1 no solo se convierte en el fundador de este gnero, sino que instaura la modalidad fantstica en su tradicin literaria. No obstante, Irmtrud Knig afirma que es el menosmoderno de sus contemporneos hispanoamericanos, sus relatos son el correlato de una conciencia romntica expresada segn los parmetros de la sensibilidad europea. El libro est formado por diez cuentos de calidad irregular, narrados mayoritariamente en primera persona: hallamos textos mitolgicos El ltimo fauno , con resonancias bblicas El hijo prdigo o donde incorpora elementos inslitos relacionados con lo alucinatorio La leyenda de Hachisch. Este cuento, segn la teora todoroviana, se acerca a lo extrao, las alucinaciones vividas por el personaje quedan explicadas a travs de la injerencia de una droga.

Author:Zuluzilkree Gagor
Country:Nicaragua
Language:English (Spanish)
Genre:History
Published (Last):24 March 2010
Pages:262
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ISBN:736-9-52568-790-3
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Pues, detn el carro, que es algo grave lo que voy a decirte. Pero est anocheciendo y tengo prisa de llegar a la ciudad. No la tengas ya. Por qu? Dios de Dios! Yo encend lentamente mi pipa, que se haba apagado: Te deca, padrecito, que no tuvieras ya prisa en ir a la ciudad Vers si tengo razn. Pero por qu? Porque Creme que me duele decrtelo, padrecito.

Soy testigo ocular. Te aconsejo que otro da hagas uso de cuerdas ms fuertes. Vassielich volvi el rostro violentamente y al asegurarse de su desgracia se puso horriblemente plido, luego enrojeci y apendose de la carreta se asom al ro. Eh, amigo! Ya se taparon. Vassielich se puso a llorar; no tena dinero con qu pagar; le embargaran sus cosas. Ivanowna y sus hijos sufriran miserias espantosas, y si no alcanzaba a pagar toda la deuda, le meteran en la crcel.

Y el invierno que era tan crudo! El pobre sordo lloraba amargamente. Era cosa de matarse! S, padrecito, es cosa de matarse! Quizs el caballo por una de esas asombrosas fidelidades de que hablan las historias se precipitara tambin arrastrando consigo el carro. Y si no lo haca yo le obligara a ello. El puente estaba solitario y la ciudad distaba dos verstas.

Pero no, lo que hizo Vassielich fue ponerse a gritar y a maldecir su suerte Se "desvaneci mi esperanza, e irritado por la estupidez de ese carretero que por un cobarde amor a la vida no cumpla con su deber, le dije sonrindome: Pude avisarte, padrecito, desde que vi caer el primer canasto. Mas para qu? Maana habras olvidado el favor que te haca: en cambio, cuando te lleven a la crcel, y tu mujer y tus hijos lloren en la miseria, te acordars de m, cierto que para maldecirme, pero te acordars Vassielich no me respondi, sea porque no me oyera, sea porque estaba aturdido con su desastre.

Me encog de hombros y prosegu mi camino, fumando mi pipa. Despus de todo, el sitio de los peces era el ro y no los canastos.

He restablecido, pues, el equilibrio de la naturaleza. Idealismos na noche encontr en un asiento de un coche de ferrocarril un cuadernito de cuero de Rusia, que contena un diario.

En las pginas finales estaba consignado el extrao drama, que trascribo con toda fidelidad: Noviembre 14 Estoy contentsimo: mi buena Luty se muere. Luty era hasta hace poco una muchacha rozagante; alegre y que ofreca vivir mucho.

Quin la reconocera hoy en esta jovencita plida, delgada y nerviosa! Cun hermosos eran sus grandes ojos azules y su amplia cabellera de color de champaa! Mi novia se muere y afirman los sabios que ello es debido a la doble accin de una aguda neurastenia y de una clorosis invencible. Hoy la he visto; tena la cabeza entre los almohadones de fino encaje, pareca una flor de lis desfallecida.

Luty me mir con los ojos brillantes de fiebre y me tendi su mano alba y enflaquecida me estrech la ma con misteriosa intencin. Me pareci comprender su pensamiento: "No olvides, amigo mo, de poner en mi atad pensamientos y gardenias, esas flores amadas que yo he colocado tantas veces en tu pecho; no olvides, amigo mo, mientras los que velen mi cadver dormiten rendidos por el cansancio y el dolor, no olvides el darme un beso muy largo y apretado en los plidos y rgidos labios".

Pobre amada ma! Se mora sin guardarme rencor, y, sin embargo, era yo quien la mataba, yo, que la adoraba. Vosotros, los espritus burgueses, si leyerais estas pginas no podrais comprender jams que la muerte de mi adorada prometida, de mi inocente Luty, pudiera alegrarme profundamente. Al contrario, sentirais hacia mi viva repulsin y gran horror por mi crueldad.

Bah, pobres hombres! Quiero a mi novia con todas las energas de mi juventud, y odme bien, que esto os espeluznar, como si sintieseis pasar rozando vuestro pecho una serpiente fra, viscosa y emponzoada: si el beso que he de dar a su cadver pudiera resucitarla no se lo darla.

Noviembre 18 Cuando comenzaba Luty su adolescencia le habl de amor. Pobre nerviosa! El primer amor fue penetrando paulatinamente hasta o ms profundo de su ser. La gestacin de su alma, el modelado de su corazn y de su cerebro se realiz conforme a mi deseo, form su alma como quise, en su corazn no dej que se desarrollaran sino sentimientos determinados, y su cerebro no tuvo sino las ideas que me plugo. Era tan grande la sugestin que obraba mi alma sobre la suya, que poda hacer llorar a Luty como una chiquilla o enfurecerla, hacerla gozar las mayores delicias ideales o mortificarla con las ms horribles torturas y casi sin necesitar hablarla.

Cuando yo iba donde ella, mortificado por algn pensamiento doloroso o por alguna pesadumbre, la pobre muchacha palideca como un cadver, como si sintiera sbitamente la repercusin centuplicada de mis angustias ntimas. Asimismo senta resonar en su espritu la jovialidad y la ventura con que el amor inundaba mi alma. A pesar de la temprana perversin con que estaban contaminadas mi filosofa y mi vida ntima, jams haba tratado de pervertir el alma de Luty, ni de poner en juego sus energas sensuales.

Luty era pura an, sin malicia, sumida en la ignorancia ms profunda de las miserias e ignominias del amor. Una noche de insomnio, sent rebullir en mi cerebro la tentacin inicua, y como un escarabajo de erizadas antenas, el deseo de corromper la inocencia de mi Luty. Felizmente, vi con colores sombros el derrumbe espantoso de la pureza moral de mi prometida, vi la explosin de fango salpicando la albura inclume de su alma.

Yo era el amo absoluto de Luty, el tirano de su vida interior, para qu someterla a una nueva tirana, a la tirana innoble de la carne? Ya era yo bastante infame con haber esclavizado el alma de Luty. Ms de una vez sent, en las agitaciones del insomnio, las impulsiones malvadas de mis instintos, y ms de una vez me venc.

Pero podra vencerme siempre? Mi deber era libertarla. Casarme con mi novia era sujetarla para siempre entre mis garras; y mi dignidad, en una violenta sublevacin, rechazaba con horror ese anonadamiento del alma de Luty, esa absorcin de su ser por el mo, ese nirvana de la voluntad, del pensamiento y del deseo revelados en esa sumisin incondicional, en esa fe irreflexiva y confiada que haba nacido entre las inocentes expansiones del amor puro y haba de terminar en las ignominias carnales de la vida conyugal, en las que muere toda ilusin y todo encanto, para ceder el sitio a una amalgama de animalidad y respeto.

Yo la amaba, la amo con todas las fuerzas de mi alma y me horrorizaba, por ella y por m, el inevitable desencanto, el rebajamiento del espritu de Luty y al mismo tiempo el remache de esa cruel tirana de mi alma.

Mi deber era libertarla de la demonaca influencia que yo ejerca sobre Luty, libertarla por un ltimo acto de la tirana moral, que haba de ser la nica forma noble posible de mi absolutismo; crear la libertad por un acto de opresin, puesto que ya el regreso a la primitiva independencia era imposible; esto os parece, seores burgueses, una absurda paradoja. Y desde ese momento toda una labor sugestiva fue la de imponer al alma de Luty la necesidad de morir, la necesidad dulce y tranquila de desaparecer del mundo, de este mundo ignominioso, Te amo la deca mentalmente a mi Luty, te amo y eres mi esclava.

La mayor prueba de amor que te doy as la de romper la cadena que te une a mi ser, envilecindote; muere, Luty ma, muere sin sufrir, muere de un modo paulatino, como por una lecobracin lenta e inconsciente de tu dignidad moral Noviembre 19 No hay temor de que mi Luty se salve. Se muere, se muere. Apenas tienen fuerzas sus grandes ojos azulea para mirarme y absorber la matadora influencia de mi amor. Luty, con mis caricias apasionadas, con mis frases de amor txico, se estremece y cada emocin de Luty es un salto que ta la muerte hacia ella.

Bien claro lo dijo el mdico: "Evitadla emociones fuertes, que le son mortales " Noviembre 21 Siento la necesidad de evocar recuerdos. Mi obra, desde hace tiempo, ha sido imbuir en Luty cierto pesimismo celestial, ir matndola moralmente con nociones ideales mortferas.

La convenc de que la muerte es una dulce ventura, un premio inefable de los amores profundos y castos, el nudo infinito del amor. Todas mi palabras y mis caricias llevaban escritas con caracteres invisibles, pero hipnticos, la orden: "Muere, Luty ma, muere". Y yo senta que desde el fondo de su ser haba algo que me responda: "Se te obedece como siempre".

Una noche estrellada estuve hasta muy tarde conversando con Luty en la terraza y haciendo observaciones con el telescopio. Qu paseos tan hermosos dimos con la imaginacin por los mundos astrales!

Todo ello sentaba la premisa de la muerte de ambos! Nuestras almas con formas imponderables, unidas en abrazo estrechsimo, cruzaban los espacios planetarios, como visiones del Prate de Alighieri.

Yo, con amoroso desvaro, prenda a Aldebarn, rojo como un rub incendiado, en los rubios cabellos de mi amada; arrancaba perlas a la Va Lctea y formaba collares para la garganta de Luty. Luego seguamos en maravillosos ziszs recorriendo eternamente mundos encantados en donde los seres tenan sentidos nuevos, en donde la corporeidad desapareca y las formas se esfumaban entre gasas sutiles y tules luminosos En Urano vimos una flora colosal, en que las rosas eran como catedrales y entre los ptalos vagaban microzoarios humanos, de formas vaporosas, repartidos en enamoradas parejas, que se entregaban a deliquios sublimes, aspirando deliciosas fragancias.

Luego seguamos subiendo; siempre tenamos delante mundos nuevos, y a cada instante encontrbamos en nuestro camino amantes, como nosotros, que hacan la misma peregrinacin. La ruta era interminable, eterna; la creacin infinita.

Con frecuencia nos detenamos para ver algo esplendoroso: ya era un cometa que surcaba el abismo, ya la explosin de una estrella. Vimos llegar a Venus trayendo sus idilios de amor: pequeita, lejana primero, creci luego, creci hasta que percibimos sus enormes bosques perfumados, poblados por hermosas jvenes, bellos mancebos y nios alados que atravesaban las praderas bailando bulliciosas farndulas y luego se perdan en la potica umbra de una selva.

Pas Venus ante nuestros ojos deslumbrados con tanta dicha, y bien pronto se confundieron los suspiros, los besos y los cantares de ese mundo feliz, con el estallido de un blido chispeante o con el zumbido de algn cometa que pasaba agitando su deslumbradora cauda Para ver esto era necesario morir: morir joven, morir antes de que la vida nos encenagara y obturase nuestra facultad de apreciar las bellezas del ideal; cortar a tiempo la cuerda que sujetaba el globo cautivo de nuestra alma a las miserias de la tierra.

Luty, entusiasmada, anhelosa, viajaba conmigo por las profundidades insondables del Cosmos. Temblorosa, cogida a mi cuello, me escuchaba desvanecida, como si sintiera el vahdo de lo infinito, sin sospechar que detrs de mi narracin estaba embozado, como un bandido hidalgo, mi deseo de verla muerta, de verla libre de esa tirana infernal a que la tena; sujeta. Poco despus Luty cay enferma, con gran contentamiento mo, y entonces continu con ms bros mi obra matadora.

La anemia, esa enfermedad romntica, acudi en auxilio de mis deseos y de mi trabajo sordo. Hoy Luty est agonizando, es decir, est reconstituyendo su dignidad moral de persona; resucita Noviembre 21 3 de la madrugada Todo ha terminado, Luty ha muerto; ha muerto tenuamente, como yo deseaba, contenta, feliz, satisfecha de mi amor, sospechando acaso en la lucidez de los postreros instantes, mis escrpulos por su esclavitud y mi alegra profunda y noble por su muerte.

Creo que me agradece mi conducta. Guardo en mis labios, como un tesoro, su ltimo bese: el de la cita para la eternidad venturosa. Pobre Luty! Siento alegra melanclica de haberla libertado y, adems, la satisfaccin de haber creado su alma y haberla extinguido.

Contribuye esto a hacer impura mi alegra? No s; pero pienso que quiz la felicidad es, ms que el poder de crear, el placer de destruir. Ahora comprenderis espritus burgueses, que desear y cooperar en la muerte de una novia joven, bella, inocente, amada y amant, no es en ciertos casos, una paradoja espeluznante, ni mucho menos una crueldad espantosa, sino un acto de amor, de nobleza y de honradez.

El ltimo fauno odo lo haba invadido la religin cristiana desde haca mucho tiempo. Los dioses del Olimpo haban renunciado honrosamente a la inmortalidad en la Tierra. El orgulloso Jpiter para qu haba de vivir si no haba de reinar? Y lo mismo Venus, Saturno, Diana y Marte.

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