DIATRIBA DE LA EMPECINADA PDF

Amazon Rapids Fun stories for kids on the go. Buy for others Con todo, son tan pa que lo que parecio una obra de un momento, lo es de todo momento, pues la marginalidad social y afectiva se mantiene aunque las circunstancias y tiempos cambien. Camila marked it as to-read Aug 07, Would you like to tell us about a lower price? Start reading Hechos consumados y diatriba de la empecinada on your Kindle in under a minute. This book is not yet featured on Listopia.

Author:Shaktilrajas Fenrigal
Country:Zimbabwe
Language:English (Spanish)
Genre:Finance
Published (Last):28 October 2016
Pages:224
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ISBN:117-2-89911-645-9
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Observa al pblico durante un instante. Luego: Victoria; No dije yo? Claro, son las mismas caras de los bares, de las plazas, de las iglesias, las mismas de las grandes tiendas y de los puterios clandestinos Pasa el tiempo, me canso y nada borra de sus caras ese aire de embeleso bobalicn que me desquicia. A veces pienso que estn enfermos de paraso re. Si, de que mas se podran enfermar; todas las preguntas fueron respondidas, la economa es de lujo, la democracia a toda prueba.

Sin nadie a quien juzgar, los jueces riegan sus jardines, van a misa, contemplan el atardecer, y si como si esto fuera poco, la soldadesca ya no sale de pesca. No tenemos camellos ni oasis, como bien se sabe, pero los camellos se hartan de agua en los oasis, y el seor ministro de agricultura pronostica que de cada camello florecer otro camello, que har mas fecunda y camella nuestra patria.

Blancas palomas sin pecado concebidas, que respiran en el mejor de los mundos posibles, como no comprender el estado de gracia en que viven, si la verdad anda desnuda por las calles, la justicia fue reincorporada al Cdigo Penal, y debajo de la tierra los fusilados celebran la fecundidad de su sacrificio.

No se si se han dado cuenta, pero me estoy riendo de ustedes. Y me importa un carajo que se ofendan. En todo caso, lo hago sin odio ni alegra. Mi compadre, el Henry Bergson, que fue tremendo para eso de pensar, deca que la risa era la expresin ltima de la desesperacin.

Desde hace una montonera de aos que a mi cuerpo no se le ocurre que otra cosa hacer cuando los veo sentados esperando diversin. Cabrones, catatnicos, sometidos de mierda, los quiero como si los hubiera parido, o mal parido, que es mas querencia todava. Pero se los digo clarito, cagaron conmigo, mientras no aparezca el desaparecido, aqu no se re nadie, no permito que ningn hijo de perra engae su tristeza en mis narices.

Urge parar este circo siniestro. Es imperioso negarse a seguir actuando en esta obra. Es una enorme mentira. Y una inquietante muestra de fragilidad. Cayo el sol de las murallas, cay la pasin de la cama, la ternura del comedor, y es como se les hubiera pasado a los marcianos. Cayo la tregua fundamental de los domingos, cay la fantasa del alma.

Camos nosotros de los dos ojos, y es como si no tuviramos velas en este entierro. Es demasiado. En serio, ciudadanos de Santiago, terminar en esto de que temores a propsito de engendrar, de que nostalgia a propsito de pas, y que nada a propsito de maana.

Se que no tengo el apoyo de los dioses y que a ustedes ya no se les agolpa la angustia cuando clamo por el desaparecido. Pero debo insistir. Porque la muerte todava no me llega al alma, y porque si estoy equivocada en lo que pregono, esa seria mas esplendida equivocacin de todos los tiempos. Si, si, ya s que no fueron das de vino y rosas los que dejamos atrs.

S muy bien que esta vida de zombis locos que llevamos, es producto de dos seres antagnicos puestos a convivir en nuestro pecho; el honor y el futuro. Se que parece no existir acuerdo posible, que todas las palabras del mundo parecer ser intiles. Quizs sea tiempo de proclamar el triunfo rotundo del mal, y dejarnos caer definitivamente al hondo y hospitalario fracaso. Pero que quieren que le haga, me niego aceptarlo. La verdad es que no se si me niego a aceptarlo.

Este tema me violenta, me angustia. Vuelvo a ver un paisaje atroz, un tumulto de rostros deformados por el miedo y la furia, viudas secas, mirando hacia arriba, escupiendo oraciones, pisndolas.

Y una certeza brutal: ninguna expiacin de los culpables echara a caminar a los muertos de regreso a casa. Carios mos, hijos de mis pudores y de mis tristsimos puterios, a pesar de la inutilidad de las plegarias, a pesar de la imposibilidad de perdonar y de olvidar. Aun se puede ser feliz? Este tema me asusta, me desmoraliza. No se que cresta tienen en las venas los escritores de este pas que no lo tocan.

Sera que no es comercial, ser que no es polticamente correcto, no se. Pero alguien debe tomar este caso, antes que mueran los nicos jueces posibles, nosotros. Ya lo ven, no tengo un pelo de tonta, no piden negar que en pleno corazn del oscurantismo, me he mandado unas verdades de la putamadre.

Lo que sucede, queridos apaleados, es, que como el peruanisimo Cesar Vallejos, los odio con ternura. Es por eso que les pido mas respeto por ustedes mismos, un minino de dignidad, cabrones.

No puede ser humano que con tanta desgracia encima, vengan aqu con el nico propsito de verme mostrar las pechugas, y si hay suerte, todo lo que viene mas abajo. Que por lo dems, esta bastante bueno. Pero a estos pechos, a este corazn, y a este pubis, ya no los visita nadie que yo espere con la vida abierta. La mesa puesta. La palabra hermosa, el hondo sosiego, todo eso ya no existe. Es cierto que suceden hechos que se niegan terminantemente a ser pasados.

Pero todo eso ya no existe. Quedamos claros? Cochinos, retorcidos, no mover el culo ni mostrare las tetas. De mi no pueden esperar calmantes ni pasatiempos. Hace treinta aos que vengo arrastrando el poncho. La ma es una rabia torrencial, provinciana, nacional y mundial.

A esta rabia no hay fuerzas que la detengan. As que basta de vueltas y revueltas, se pararon los desgraciados y partieron a buscar al desaparecido.

Sin el entre nosotros no hay Dios, demonios ni democracia que nos salve. Y no me miren con cara de recin llegados, saben muy bien que el no est. NOEST, hizo lo posible y lo imposible por seguir entre nosotros, pero no pudo. Fue ah donde comenz el derrumbe, esta zarabanda de engaos y autoengaos. Yo no se en que socavn, en que espesura o desierto puede estar. La verdad es que a estas alturas ni siquiera se si esta vivo o muerto, pero triganlo como sea.

Agrrenlo de las mechas, de las patas, o del corazn. Si del corazn pueden agarrarlo fcil, por que lo tiene grande como el mundo. Pero aprense, las cuerdas no aguantan ms estirones. Todo esta lleno de ausencias, como en un baile de ancianos. O como ros que mueren de sed, ya que hablamos de Chile.

Pero no es la ausencia solamente. Marido y mujer se miran con ojos de cuervos. Lo mismo que el padre con el hijo, el vecino con el vecino, lo mismo que el cesante con el cesante, y los muertos con los vivos. No, as no puede ser. Cualquiera que nos mira, escucha un sonido de guitarras negras, y piensa que solo la cada cuenta la historia del hombre. As no puede ser. Hay que salir a buscar al desaparecido, traerlo de vuelta, al precio que sea. Pero ya no solamente porque seamos su padre y el sea nuestro padre.

Digo lo que digo, porque ya tiene olor de arrodillamiento esta desidia. Esta bien saber que terreno se pisa, tener tacto, paciencia. Demostrar confianza en la justicia, fe en la democracia, disposicin para el dialogo. Pero treinta aos de eternidad, treinta aos de mesas y sobremesas, treinta aos de insomnio, de zancadillas y metforas perversas, treinta aos chapoteando en el fondo del laberinto oscuroeso ya tiene cara de perdn solapado.

No, cabrones, sentados ah van a engordar como vacas, pero nada mas. Porque de milagros ni hablar, ni celestes ni negros; el paraso fue clausurado hace mucho tiempo por propaganda engaosa, y al infierno le importa un pito las almas de los tristes que no van a misa.

Nos vamos entendiendo? No han entendido nada. Lo nico que piensan es cuando crestas se callara esta loca de mierda!! Adems, la que los tiro de las patas era loca, no yo. No se por que le pusieron as. Que yo recuerde, nunca hubo ninguna rosa; que yo recuerde, la vida pasaba con lenta tristeza, con tan pareja miseria, que nadie se atreva a contar que estaba vivo.

Mi padre era mecnico, mi madre cocinera, y los dos dirigentes de cuanta huev se les puso por delante. Tiempo tenan de sobra, porque pasaban mas cesantes que con trabajo.

Murieron jvenes. Murieron cuando la vida todava no me maduraba en los ojos. Fui a dar donde una abuela, despus donde una ta, despus. No, de mi juventud, mejor no hablar. Siempre que doy vueltas la cabeza, la veo llorando detrs de mi. No se que remoto pariente me lego su pasin por los libros, pero esa herencia me salvo siempre de la soledad.

No se si me habr ayudado a comprender a los hombres y al mundo, pero estoy segura de que me ayudo a soportar el intil dolor de haber vivido tantos aos.

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